Un día se presentó al obispo Vicario Apostólico de Yunnan (China) un anciano medio ciego, y montado en su pobre burro.
Preguntó al obispo: - “¿Eres cristiano?” – El obispo le contestó que sí. - ¿Honras a la Virgen Santísima?” – “Ciertamente, más que a todos los ángeles y santos, pero no como a Dios, nuestro Señor”.
El anciano se postró e tierra con los ojos arrasados en lágrimas : -¡“Gracias, Dios mío! lo he encontrado”. Contó la siguiente historia. Siendo él jefe de su pueblo, pasó por allí un médico católico que le instruyó en la religión y le dejó una cruz, un catecismo y un devocionario. Le dijo que un día seguramente llegarían misioneros a su pueblo, pero no debía adherirse a ellos si no honraban a la Virgen María. Y continuó: “40 años han pasado desde entonces; fui odiado, perseguido y desposeído de mis bienes a causa de mi fe. Me quedan pocos años de vida. Por fin he encontrado el camino que yo buscaba. Te suplico, varón de Dios, que me administres el Bautismo que estoy esperando ya hace 40 años”.
Su deseo fue cumplido. No pasó mucho tiempo y el fiel anciano moría santamente para ir al cielo.
¡Qué amor a Jesucristo, a la Virgen María y a la Iglesia católica! ¡¡ Un ejemplo para LOS CRISTIANOS DE HOY DÍA!! |
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