Un ateo muy "sabihondo" afirmaba en presencia de un sacerdote, que el mundo era obra del acaso. El buen sacerdote le preguntó: - "¿Sabe Vd. cómo se compuso el Quijote de la Mancha? Voy a contárselo.. Un día, dejó Cervantes sobre la mesa de trabajo unos papeles en blanco. Sobre las hojas de aquellos papeles se pasearon largo rato unas moscas, dejándolas salpicadas de unos puntitos negros que Vd- conoce, de fijo. Quiso el acaso que dichos puntitos negros quedaran dispuestos de tal forma que resultara compuesto el primer capítulo de la gran novela. Repitióse la operación de las moscas, dando por resultado los capítulos segundo y tercero del incomparable libro, y tras algún tiempo el tomo completo de la célebre obra de Cervantes. Si su inteligencia admite que el mundo es obra del acaso, ¿por qué no ha de admitir que lo es también la historia de D. Quijote? ¡Sobre todo habiendo colaborado tanta gente!". |
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