EL ATEO Y EL AZAR

 

El célebre artista francés Achard  tenía un compañero que en todas sus conversaciones hablaba  contra la existencia de Dios, y sostenía que el mundo era obra del azar.

 

Un día, ya harto el artista le dijo: “Caballero, lo que está Vd. diciendo es una sarta de necedades”.   A lo que replicó el “sabihondo”: “¡Vd. no sabe con quien está hablando.  Sepa Vd. que soy doctor en filosofía y autor de una obra premiada por el Instituto de investigaciones científicas”. – “¿Conque – repulso el artista – es Vd. un doctor que ha ganado el premio del referido Instituto?  ¡Eso sí que ha sido obra del azar!”.

volver atrás