EL ATEO Y EL ESPEJO

 

Trabóse  entre dos viajeros el siguiente diálogo:

 

-          Vd. compadre, ¿ha visto a Dios?

-          No, señor.

-          Entonces, no hay Dios.

-          Compadre, ¿Vd. ha visto el cogote?

-          No, señor.

-          Entonces, no tiene cogote.

-          Pero me lo veo con el espejo.

-          Pues a mí, me basta un espejo para ver a Dios.

-          ¿Donde está ese espejo?

-          En todas las cosas y en Vd. mismo. Si no fuera por Dios, no sería Vd. una máquina tan complicada...

-          Esta máquina la ha hecho la naturaleza.

-          Y a la naturaleza ¿quien la ha hecho?

-          Pues hombre.... pues hombre...

-          Acabe Vd. de una vez; a la naturaleza no hay quien tenga un caletre para hacerla más que uno: Dios, el Señor de los cielos..... ¡Y tan barato, compadre, como cuesta el espejo para ver a Dios!

 

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